Reflexionando en la Vida de Gwen Araujo

4 de octubre de 2003

Gwen AraujoEsta noche asistí a un servicio en la escuela superior Newark Memorial recordando el paso de un año desde el brutal y atormentado asesinato de la joven Gwen Araujo de 17 años en las manos de conocidos el día 3 de octubre de 2002.  Siento una afinidad especial a Gwen porque ambas ella y yo somos latinas y transgéneras.  Al mirar su retrato recuerdo tiernas memorias de mi juventud y reflexiono en nuestras semejanzas y diferencias.  Gwen tuvo el valor de ser genuina con su madre, familia y amistades y ganó su amor verdadero.  Ella se decidió a plenamente vivir una vida real de la manera que ella sabía a pesar del desprecio y ridículo que sufrió de aquellos quienes no la entenderían, hasta el rechazo por su iglesia.  Al fin, en las manos de tales indivíduos ella pagó el último precio con su vida.

A esa edad, me faltó la valentía de Gwen, y por miedo de rechazo escondí mi verdadera identidad de mis familiares y amistades.  Me esforcé a conformarme externamente a las expectativas sociales y sin pensar yo repetía los sentimientos y prejuicios promulgados por el establecimiento eclesiástico.  A la vista de muchos, me parecía muy exitoso como un respetado profesional médico en el servicio a niños y jóvenes.  Mas ésto fue una mera sombra de una vida, llena de mentiras, miedo de exposición y desesperación al final.. Después de un tiempo muy deprimido cuando apenas sobreviví unos intentos a suicidio, al fin llegué a una aceptación de mi misma y una reconciliación espiritual con la ayuda de la Dra. Rebecca Allison en el verano de 2002. En los meses siguientes se comenzó una profunda examinación del alma y una cautelosa y gradual remoción de la falsa ilusión.  Durante el proceso de revelar las mentiras, he perdido el respeto de algunas personas muy queridas quienes valoreaban la ilusión, pero por primera vez he experimentado la verdadera amistad de aquellos quienes valorean lo que realmente somos.

La noticia de la tragedia de Gwen en octubre de 2002 me impresionó profundamente.  De una vez admiré su honradez a tal joven edad, pero también me impresionó la urgente necesidad de que nuestros jóvenes se permitieran ser genuinos sin temor ni peligro.  El ejemplo de Gwen me motivó a aprender más sobre la juventud transgénera para poder servirla en mi carrera médica, y luego a colaborar en el establecer el grupo Transjuventud Espiritual para apoyar los intereses espirituales de nuestra juventud transgénera.

Vertí lágrimas por la pérdida de Gwen, por la pena que su familia nos mostró en esta noche, y por la pena de todos nosotros que hemos sufrido en las manos de indivíduos indiferentes.  Y ahora le agradezco a Gwen por inspirarnos a todos a comprometernos a luchar por un mundo más hospitalario y respetuoso para todos.


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